Medio ambiente, educación escolar y acceso a agua limpia: un enfoque holístico a la conservación | WWF

Medio ambiente, educación escolar y acceso a agua limpia: un enfoque holístico a la conservación

Posted on
08 marzo 2018


(English below)

La Reserva Cuyabeno es parte del complejo de humedales más grande del Ecuador. Formado por 14 lagunas y centenares de ríos, riachuelos y pantanos, esta zona recibe un promedio de 2950mm de lluvia al año. Irónicamente, la falta de agua potable es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan las comunidades del sector.
 
La situación suele ser la siguiente: hay un niño enfermo con vómito y diarrea. Sus padres recurren a todas las medicinas tradicionales que conocen, pero el niño no mejora. Deciden llevarlo al hospital más cercano, lo que significa pagar por transporte por río y por tierra. Necesitan dinero, y lo necesitan urgentemente.
 
Historias como esta son muy comunes en el área de Cuyabeno. Basta con estar un par de días en una de las comunidades de la zona para ver un niño enfermo, y la razón es siempre la misma: agua sucia. El Río Aguarico, que solía ser la principal fuente de agua para estas comunidades, se encuentra altamente contaminado por las ciudades ubicadas río arriba, y los desechos generados por las propias comunidades. El agua lluvia, aunque abundante, es difícil de guardar y usualmente se contamina por insectos y otros organismos vivos.
 
Cuando el equipo de WWF-Ecuador inició una iniciativa de educación en las comunidades del Cuyabeno, fue bastante claro, desde un inicio, que trabajar en educación no tenía sentido si no atacábamos el problema del agua. Por un lado, porque la salud afecta el aprendizaje de los niños, y por otro, porque el tema de agua y manejo de desechos debe ser atacado desde la educación.
 
Necesitábamos una solución simple, fácil, y sobre todo ya probada, para implementar en estas comunidades. Fue entonces que nos contactamos con Waves for Water: una organización que provee acceso a agua limpia a comunidades alrededor del mundo a través del uso de filtros portables. Su metodología es simple: ayuda a los que ayudan. Además de aliarse con organizaciones locales, como WWF-Ecuador, ellos entrenan a los miembros de la comunidad en el uso y mantenimiento de los filtros, e identifican a líderes que muestran un claro interés en la iniciativa. Estos líderes son capacitados para educar a las comunidades por sí mismos. Ellos serán los encargados de entrenar a otras comunidades del sector cuando lleguen nuevos filtros.
 
A inicios de este mes, un equipo conformado por miembros de WWF-Ecuador y W4W, viajó a las comunidades Shuaras de Charap y Taikua, en la Reserva Cuyabeno. Junto con los locales, construimos dos estructuras de recolección de agua lluvia para la creación de sistemas comunitarios de agua para consumo humano. Además, se entregaron 10 sistemas familiares de filtros de agua, para que las comunidades prueben este mecanismo y evalúen la posibilidad de entregar más filtros al resto de familias.
 
Los días que pasamos en las comunidades fueron bastante intensos, fuerte trabajo bajo el sol desde el amanecer hasta el anochecer. Sin embargo, los miembros de las comunidades estaban inmensamente motivados por la posibilidad de tener acceso a agua limpia, e incluso los adultos mayores ponían su parte, entregando tornillos o paleando tierra. Este involucramiento por parte de las comunidades fue prueba suficiente para saber que estábamos atacando el problema correcto. Volvimos de este viaje con un sentimiento de satisfacción, sabiendo que habíamos dado un paso firme en nuestro esfuerzo por promover medios de vida sostenibles, y así, proteger el medio ambiente.
 

Environment, school education, and access to clean drinking water: a holistic approach to conservation

Cuyabeno Wildlife Reserve is part of Ecuador’s biggest wetland complex. Formed by 14 lagoons and hundreds of creeks, rivers and swamps, this area gets an average of 2950 mm of rainfall each year.  Ironically, the lack of drinking water is one of the main issues communities in the area deal with.
 
The situation usually goes like this: a boy is sick with diarrhea and vomit. His parents try every local medicine they know, but the boy doesn’t get any better. They decide to take him to the nearest hospital, and that means paying for a boat and a bus ride. They need cash and they need it now.
 
Stories such as this one are not uncommon in Cuyabeno area. It usually takes just a couple of days spent in one of these communities to hear about a sick child, and the reason is always the same: contaminated water.  The Aguarico river, which used to be the main water source for communities in the area, is now heavily contaminated by the cities upstream, and the waste generated by the communities themselves. Rain, although plentiful, is usually hard to store and can get easily contaminated by bugs and other organisms.
 
When WWF-Ecuador’s team began developing an education initiative with communities in the Cuyabeno area, it was pretty clear that working on education was pointless if the water problem was not tackled. Both because sick children cannot learn, and because waste management for clean water sources is an issue that needs to be addressed through education.
 
We needed a simple, easy and above all, already proved solution for these communities. So, we partnered up with Waves for Water: an organization that provides access to clean drinking water through the use of portable filters to communities in need around the world. Their methodology is simple: help the helper. Besides partnering up with local organizations, like WWF-Ecuador in this case, they train the communities on how to use and maintain these filters, and identify community leaders who clearly show an interest for the issue. These leaders get trained to instruct the communities themselves. They will be the ones in charge of training others in the area when new filters arrive.
 
Earlier this month, a combined WWF-Ecuador/ W4W team travelled to the Shuar indigenous communities of Charap and Taikua in Cuyabeno Reserve, and together with the locals built two rain harvesting structures for community drinking water systems. Ten portable family systems were also handed over for families to try out the filters, and evaluate the possibility of bringing more of these into the area.
 
These days spent in the communities were intense: hard labor under the sun from dust to dawn. Nevertheless, the possibility of having access to clean drinking water fueled the locals, and even the elders played their part by handing screws or shoveling dirt. This involvement from the locals was proof enough that we were tackling the right issue. We left the communities with a sense of satisfaction, knowing that we had taken a solid step in our efforts to develop sustainable livelihoods, and thus, protect the environment.
 
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