Protegiendo nuestra cancha común: el planeta tierra | WWF

Protegiendo nuestra cancha común: el planeta tierra

Posted on
20 abril 2018


Un artículo de Manuel Pulgar-Vidal, Líder de la Práctica Global de Clima y Energía de WWF.
Publicado originalmente en inglés, aquí.
 
El deporte une al mundo. No importa donde, este se basa en reglas comunes, cooperación y estructuras de gobernanza, lo que lo convierte en una metáfora interesante para hablar de los esfuerzos globales necesarios para combatir el cambio climático, y en una herramienta potente para promover la adopción de pensamientos y comportamientos sostenibles que generen cambios reales.
 
Este fue uno de los principales mensajes en el Foro de Deportes de la UE 2018, al cual asistí en Sofía, Bulgaria, en el mes de marzo. Este evento, que reunió a alrededor de 400 delegados de organizaciones deportivas, órganos políticos, instituciones europeas y estados miembros, se enfocó en el potencial del deporte para crear alianzas y relaciones fuertes alrededor del mundo, y el papel importante que puede desempañar para enfrentarnos a desafíos comunes alrededor del mundo.
 
Como cualquier actividad humana, los deportes se encuentran amenazados por el cambio climático. Las temperaturas elevadas y las escazas nevadas afectan particularmente la práctica de deportes de invierno. Por otro lado, las intensas olas de calor alrededor del mundo complican la realización de eventos deportivos durante el verano, sobretodo, deportes de resistencia como las carreras de ultra distancia. Muchas canchas de golf, ubicadas en zonas costeras, se ven amenazadas por el aumento del nivel del mar.
 
Sin embargo, existen muchas oportunidades de apalancarnos en los deportes para promover la sostenibilidad.
 
En primer lugar, con respecto a las enormes inversiones en infraestructura deportiva para grandes eventos. Muchos de los países sede de las Olimpiadas en los últimos años, se han comprometido a minimizar el impacto ambiental de este evento. Estos esfuerzos han tenido resultados variables, para aún queda mucho por hacer. Entes deportivos como los comités olímpicos, pueden generar más impacto, comprometiéndose a utilizar materiales sostenibles, aspirar a tener edificios cero emisiones y desarrollando infraestructuras que sea resiliente a los efectos del cambio climático. En esta línea, la Unión Europea de Asociaciones de Futbol (UEFA) representa un ejemplo importante, pues utiliza sus plataformas para promover La Hora del Planeta y generar concientización y acción por el cambio climático. Además, el campeonato EURO2016 fue certificado bajo estándares internacionales de eventos sostenibles, con la certificación ISO20121.
 
En segundo lugar, los eventos deportivos multitudinarios, que reúnen a cientos de miles de espectadores, son escenarios ideales para promover actitudes sostenibles y saludables. Ya sea con respecto al reciclaje o para promover economías circulares, o para incentivar el uso de transporte público, bicicleta o caminata como alternativa al uso de vehículos, los eventos deportivos pueden influir para lograr un cambio de hábitos a gran escala.
 
Tercero, el deporte puede ayudar a reforzar la estrecha conexión que existe entre la salud humana y el cambio climático. El desempeño de los deportistas depende del acceso a un aire limpio para respirar, y la polución causada por centrales de carbón y motores a diésel, hacen imposible lograr un rendimiento óptimo.
 
Cuarto, el deporte puede ayudar a promover la aceptación de las tecnologías limpias.  El ejemplo más claro de esto es Formula-E, un vehículo eléctrico equivalente a un carro de la Fórmula 1. Además de demostrar las capacidades de los vehículos eléctricos de vanguardia, también representa un campo de experimentación para esta tecnología, logrando innovaciones que mejoran los modelos disponibles en el mercado.
 
Quinto, los deportes dependen de estructuras de gobernanza que pueden ser útiles para promover objetivos de sostenibilidad. Por ejemplo, desde 1996, la Carta Olímpica incluye un enunciado sobre protección ambiental. La Sostenibilidad es uno de los tres pilares fundamentales de la Agenda Olímpica al 2020. Estructuras administrativas como estas pueden promover acciones climáticas, logrando que los auspiciantes de eventos deportivos se comprometan a incluir mensajes ambientales en sus comunicaciones y evitar la generación de impactos ambientales negativos. 
 
De la misma manera se pueden impulsar compromisos para proteger ecosistemas naturales vulnerables. A tan solo 200 kilómetros de la sede de la conferencia en Sofía, se encuentra el Parque Nacional Pirin, patrimonio mundial de la UNESCO y uno de los hábitats Europeos en mejor estado para grandes mamíferos, como osos, lobos y gamuzas. Este lugar se encuentra amenazado por los planes de desarrollo del Bansko Ski Resort para expandir la zona de hospedaje.
 
Cientos de hombres y mujeres deportistas son referentes para millones de personas alrededor del mundo, sobre todo para niños, y muchos de ellos utilizan sus plataformas y su voz para promover la salud, el juego limpio y las proezas humanas. Muchos de estos deportistas ya han levantado su voz a favor del ambiente. Ellos, así como las organizaciones deportivas, los auspiciantes y los fans, tienen la oportunidad, pero, sobre todo, la obligación, de hacer que el deporte tenga un rol protagónico en la lucha contra el cambio climático y en pro de la sostenibilidad.
 
Manuel Pulgar-Vidal, Líder de la Práctica Global de Clima y Energía de WWF.
 
 
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