Manglar y pesquerías: Seguridad alimentaria y reducción de pobreza | WWF

Manglar y pesquerías: Seguridad alimentaria y reducción de pobreza



Posted on 26 julio 2017
Cangrejos en Mercado de Caraguay
© WWF-Ecuador

Pablo Guerrero, Director de pesquerías WWF Ecuador – WWF LAC


El ecosistema manglar ha permitido a un buen número de comunidades que habitan a lo largo del perfil costero ecuatoriano, sostener sus medios de vida. Dichas comunidades, tradicionalmente han representado al sector más deprimido de nuestra sociedad, de ahí la importancia de la conservación y manejo sostenible del manglar.  

En las décadas de los setentas y los ochentas, la cobertura de manglar del Ecuador se vio sustancialmente reducida. Principalmente, debido a que en aquellos tiempos se intentaba promover el crecimiento económico del país a través del fomento de la producción, donde vastas zonas de manglar se transformaron para asentar piscinas camaroneras. En pocas palabras, el enfoque de fomento industrial prevaleció sobre el de conservación. Sin duda, se trataba de otros tiempos.
No fue sino hasta mediados de los ochenta e inicios de los noventas, cuando se empezó a entender que era necesario proteger al manglar, vistos los beneficios y servicios que genera este singular ecosistema. Uno de los servicios, sin duda muy importante, es la pesca. Las pesquerías que tradicionalmente se han llevado a cabo en estas zonas, han sido la del cangrejo rojo, la concha prieta y la de peces, utilizando para el efecto, diversas técnicas de captura de los recursos.

No fue sino hasta finales de los noventa, cuando el Estado ecuatoriano empezó a implementar una estrategia de conservación de los manglares. Esta no solamente estaba enfocada en su protección, sino que también tenía por objeto beneficiar a los usuarios tradicionales, a través del otorgamiento de los denominados ¨Acuerdos de uso sustentable y custodia de manglar¨.
Dichos acuerdos, también llamados comúnmente ¨concesiones de manglar¨, otorgan la exclusividad de uso de una zona a un grupo organizado de usuarios tradicionales. Por ser un bien público le pertenece al Estado otorgar estas concesiones, donde mediante un acto administrativo quien recibe la custodia del manglar asume la responsabilidad de ejecutar un plan de manejo. Donde existe una obligación de preservar el manglar, pero también de usar de manera sustentable sus recursos, especialmente los pesqueros.

Un tema relevante de esta estrategia de conservación, es que ha permitido a comunidades organizadas mejorar sus condiciones de vida, vía el manejo sostenible de los recursos que se encuentran en el manglar. Dicho enfoque de manejo, ha permitido armonizar la visión de conservación, con la de desarrollo social y crecimiento económico. Las comunidades que administran sus concesiones responsablemente, luego de años de trabajo, han visto beneficios tangibles de carácter económico e inclusive ambiental. Tanto es así, que en algunas concesiones muy bien manejadas, los usuarios han empezado a reinvertir parte de lo ganado en la gestión de las zonas bajo su control.

Sin duda, este proceso deja un buen número de lecciones aprendidas. Una de ellas nos enseña que una estrategia de conservación bien concebida, puede contribuir a la seguridad alimentaria y a reducir la pobreza de los pueblos.
Cangrejos en Mercado de Caraguay
© WWF-Ecuador Enlarge
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