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Comunidades impulsan respuesta efectiva ante enmalles de ballenas en zonas marino-costeras del norte de Perú

  • En el norte de Perú, brigadas locales, operadores turísticos y autoridades fortalecieron sus capacidades para actuar de manera segura y coordinada ante casos de enmallamiento de ballenas, contribuyendo a la conservación de estas especies y de los ecosistemas marinos. 

  • Según el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), el 21% de los varamientos de ballenas registrados entre 1997 y 2024 en el Perú estuvieron relacionados con enmallamientos en redes de pesca. 
     

El mar parece inmenso hasta que una ballena queda atrapada. Entonces, lo que parecía lejano se vuelve urgente: una red, un cabo o una boya pueden limitar su movimiento, comprometer su salud y activar una cadena de decisiones que no admite improvisación. 

Con ese objetivo se desarrolló el Taller de reporte y desenmalle de ballenas, realizado del 19 al 20 de mayo en Los Órganos, Piura. Durante dos días, brigadas locales de tres comunidades costeras, operadores turísticos, especialistas y representantes de instituciones públicas fortalecieron capacidades para reportar de manera adecuada y responder de manera segura y articulada ante casos de enmalles de ballenas en una de las zonas marino-costeras con mayor diversidad a lo largo del territorio marino peruano. 

© WWF-Perú

La interacción de grandes ballenas con redes de pesca representa una de las principales amenazas para la conservación de estas especies, así como también genera importantes impactos en la pesca artesanal, debido al daño de artes de pesca y a las afectaciones sobre la actividad pesquera, lo que se traduce en un impacto socioeconómico muy importante para las comunidades costeras. En el Perú, además, muchos de estos eventos no son reportados oficialmente, lo que dificulta conocer la dimensión real del problema y desarrollar estrategias de prevención. 

Frente a este escenario, el taller combinó sesiones teóricas y prácticas enfocadas en procedimientos de reporte, protocolos de desenmalle, llenado de bitácoras, uso de herramientas especializadas y simulaciones de respuesta. Uno de los principales mensajes fue claro: ante el avistamiento de una ballena enmallada, las personas no deben intervenir directamente. La recomendación es mantener una distancia segura y reportar inmediatamente el caso al Instituto del Mar del Perú (IMARPE), compartiendo ubicación, evidencia visual e información clave para evaluar la situación. 

“Las comunidades costeras son los ojos y oídos del mar. Su capacidad para identificar y reportar oportunamente casos de enmallamiento puede marcar una diferencia significativa en la protección de las ballenas. Este taller demuestra que la conservación es más efectiva cuando el conocimiento técnico se une a la experiencia, el compromiso y el profundo vínculo que las comunidades mantienen con el océano. El desenmalle no comienza cuando una brigada llega al lugar; comienza con un reporte oportuno y responsable. Para proteger, primero debemos conocer; y para actuar de manera efectiva, debemos estar preparados”, señaló Piero Uceda, oficial Asociado de Mecanismos de Conservación para la Conectividad de WWF Perú. 

© WWF-Perú

Para Sandra García, especialista de la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau del SERNANP, este tipo de acciones reflejan la importancia del trabajo articulado entre comunidades e instituciones. “Cuando estamos todos en equipo y la comunidad participa, desde que reporta hasta que se logra desenmallar, es gratificante”, señaló. Asimismo, destacó la necesidad de conservar espacios seguros para estas especies migratorias: “La especie no conoce de límites; nuestra labor es darle el espacio y conservar ese espacio para que pueda desarrollarse”. 

“Este taller demuestra que cuando el Estado, la cooperación internacional y las comunidades trabajan juntas, la conservación en el mar se vuelve posible y efectiva. Capacitar a las brigadas locales no solo contribuye a la protección de las ballenas, sino también a la seguridad de quienes trabajan diariamente en el mar”, señaló Mariella Scarpati, coordinadora técnica del Save the Blue Five en Perú. 

© WWF-Perú

Los especialistas enfatizaron que intentar liberar una ballena sin capacitación representa un grave riesgo tanto para las personas como para el animal. Un cetáceo en estrés puede realizar movimientos bruscos con enorme fuerza, provocar accidentes y empeorar el enmallamiento. Además, cuando las redes permanecen atrapadas por días o semanas, las ballenas pueden sufrir cortes profundos, infecciones, agotamiento e incluso una muerte lenta por dificultad para alimentarse o nadar. 

Los avances alcanzados son el resultado del compromiso y la colaboración entre comunidades, instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y aliados estratégicos, quienes demuestran que la conservación es más efectiva cuando se construye de manera conjunta. Cada persona capacitada, cada reporte oportuno y cada esfuerzo coordinado representan un paso más hacia un océano más seguro para las ballenas y para las generaciones que dependen de él. 

© WWF-Perú

 

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