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Bosques y agua

BOSQUES Y AGUA DULCE: CONECTANDO SERES HUMANOS Y NATURALEZA
La Amazonía alberga el 50% de la selva tropical del mundo. Casi 7 millones de kilómetros cuadrados abarcan la mayor selva tropical del planeta. La cuenca del Amazonas contiene también otros tipos de vegetación como sabanas, bosques inundados, pantanos, bosques secos, bosques cerrados, puna y páramo y bosques nublados. Además, tiene el mayor sistema fluvial en la tierra; el río Amazonas, que se extiende 6.600 kilómetros desde su nacimiento hasta el Océano Atlántico. Con sus cientos de afluentes, cuenta con el 16% del agua dulce del MUNDO que termina en el mar.
 
Hasta el día de hoy conocemos que la Amazonía alberga más del 10% de la diversidad biológica del mundo y el número de nuevas especies de plantas y animales encontrados sigue aumentando a una velocidad impredecible.
Ecuador cuenta con 65 ecosistemas forestales nativos que en su conjunto abarcan más de 127.000 kilómetros cuadrados. La región amazónica cubre aproximadamente 116,284 kilómetros cuadrados, que corresponde al 46,7% del territorio nacional. Empieza en los bosques andino-amazónicos de la Cordillera Real Oriental, a los 1.300 msnm a lo largo de las estribaciones de los Andes, y avanza hacia la planicie amazónica hasta aproximadamente 300 msnm dominado por varios tipos de bosques siempreverdes de tierras bajas entre ellos: bosques inundables de aguas blancas y de aguas negras, bosque de palmas, etc. con una presencia significativa de herbazales lacustres y otros ecosistemas boscosos.
 
El objetivo de WWF es tener, hasta 2030, los ecosistemas terrestres y acuáticos de la Amazonía conservados, asegurando la existencia de sus especies, la permanencia de sus servicios ambientales y su papel como regulador del clima global.
 
Preservar los bosques y uno de sus principales servicios ecosistémicos, el agua, requiere del trabajo de conservación con enfoque ecosistémico/de paisaje que promueva la protección y restauración de paisajes que conecten los Andes con los valles de la Amazonía y el Chocó. Ese trabajo debe asegurar que los distintos usos de la tierra no obstaculicen las funciones claves de los bosques, las cuales son vitales para el desarrollo y bienestar futuros de millones de personas.

Para lograrlo, es necesario realizar una planificación territorial de estos entornos que fortalezca la gobernanza de los bosques y sus recursos asociados, y que refuerce la articulación entre los diversos actores públicos, privados y comunitarios. Estos últimos son de especial interés; toda intervención deberá estar dirigida al mejoramiento de los modos de vida campesinos y comunitarios, a través de sistemas de producción sostenibles, gobernanza de bosques y recursos hídricos, y conservación de la biodiversidad.

Es importante que los esfuerzos de conservación no se concentren únicamente en proteger los hábitats necesarios para asegurar la biodiversidad del país, sino también en lograr el permanente abastecimiento de los servicios que prestan los bosques y que constituyen una de las bases fundamentales de la economía del Ecuador.

DE LOS ANDES A LA AMAZONÍA

 
	© Manthra Comunicación / WWF-Ecuador
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© Kevin Schafer / WWF