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Los conocimientos ancestrales pueden transformar los sistemas agroalimentarios frente a la crisis climática

El cambio de uso del suelo producto de la expansión de la frontera agrícola y la deforestación, sigue siendo la principal causa de pérdida de la naturaleza. Los sistemas alimentarios insostenibles son responsables del 70% de la pérdida de biodiversidad global y el 50% de agua dulce, además emiten alrededor de un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Esto junto con la contaminación, sobreexplotación, las especies invasoras y el cambio climático están acelerando la pérdida de la naturaleza que impacta sobre todo a las poblaciones que menos contribuyen al problema. Es por eso que conservar y restaurar ecosistemas es fundamental para superar las crisis simultáneas de pérdida de biodiversidad y cambio climático.

Los Pueblos Indígenas cumplen un rol fundamental en este sentido, y mediante la recuperación y fortalecimiento de sus conocimientos y prácticas se pueden transformar los sistemas agroalimentarios, según destacó María Inés Rivadeneira, Coordinadora de Políticas para América Latina y el Caribe (LAC) de WWF, durante su presentación en el evento “Raíces resilientes. Explorando los saberes ancestrales para enfrentar los desafíos climáticos y garantizar la seguridad alimentaria en la frontera Ecuador-Colombia”, organizado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU en la COP28.

La experta abordó la necesidad de mantener métodos utilizados por los Pueblos Indígenas, como el sistema agroforestal chakra de la familia Awá (Colombia/Ecuador) o las prácticas de comunidades amazónicas para recuperar semillas, además de técnicas de cultivo y siembra, o el sistema canoera de pueblos afrodescendientes, que ayuda a proteger los alimentos y plantas medicinales de la humedad y que les permite tener cerca de la casa acceso a estos productos.

Creo que hay dos temas a resaltar: uno es poder conservar estas áreas de alta fragilidad e importancia biológica, diversificar la fauna y flora que ayuda a tener barreras naturales para adaptarse al cambio climático, pero por otro lado, crear valor agregado en cuanto a gobernanza del territorio y protección de los derechos humanos. También hay que observar qué pasa al interior de estas comunidades en cuanto a la división de los roles de trabajo, de los roles de género, además de aportar con alternativas económicas para las poblaciones que les permitan vivir en condiciones de dignidad”, comentó María Inés Rivadeneira. Junto a ello, enfatizó la necesidad de generar alianzas entre gobiernos, comunidades locales, agencias de cooperación, científicos y sociedad civil, que permitan realizar los cambios requeridos y aportar a una transformación sistémica que ayude a detener la crisis climática. “Solos o solas no podemos combatir ni el cambio climático, ni la pérdida de biodiversidad, ni el hambre, ni la pobreza”, destacó.

María Inés compartió panel con líderes indígenas Awá y de pueblos afroecuatorianos, así como representantes del Gobierno de Ecuador y del Programa Mundial de Alimentos en Colombia.


 
Evento “Raíces resilientes. Explorando los saberes ancestrales para enfrentar los desafíos climáticos y garantizar la seguridad alimentaria en la frontera Ecuador-Colombia".
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