Océanos bien conservados y rebosantes de vida, base para la seguridad alimentaria y prosperidad económica | WWF

Océanos bien conservados y rebosantes de vida, base para la seguridad alimentaria y prosperidad económica

Posted on
01 mayo 2020


Pablo Guerrero, Director de Conservación Marina, WWF Ecuador

Hoy más que nunca, los océanos se encuentran bajo enorme presión, como consecuencia de las actividades que los seres humanos realizamos. Pesca no sostenible, contaminación marina y el cambio climático, son solo una muestra del tipo de amenazas provocadas por nosotros y que originan su deterioro.Los servicios ambientales que los océanos nos suministran son invaluables; van desde la provisión de alimentos, generación de empleo, espacios para el disfrute y esparcimiento , hasta inclusive, de combate al cambio climático. En resumen, podríamos aseverar casi sin temor a equivocarnos, que el futuro de la humanidad depende en buena medida de tener mares saludables, bien conservados, rebosantes de vida, capaces de seguir generando bienes y servicios que sirvan a una población mundial en proceso de crecimiento.

De ahí la urgente necesidad de que examinemos no solo nuestros hábitos de consumo, sino también que empecemos a repensar nuestros modelos de producción. Y para ello, es imprescindible que las industrias de productos pesqueros y acuícolas se unan a esta tarea vía el establecimiento de compromisos serios, que a la par de proteger la biodiversidad marina, permitan adoptar modelos productivos sostenibles para garantizar un futuro saludable tanto para el ser humano, como para la vida marina.

El Ecuador es una nación pesquera por excelencia. Al tener la mayor flota de barcos con redes de cerco, la mayor captura y capacidad de procesamiento, nuestro país es un peso pesado del negocio atunero en el Pacífico Oriental. El método de pesca mayormente utilizado por nuestra flota, es el de los dispositivos de agregación de peces, siendo la especie objetivo el atún barrilete. Buena parte del atún ecuatoriano se exporta procesado en forma de latas y bolsas, o como lomos de atún pre-cocido. En promedio, por concepto de exportaciones anuales se reciben $1.200 millones de dólares, siendo esta una contribución muy importante al PIB no petrolero de la nación. En el Pacífico Oriental, se desarrolla una pesquería muy compleja sobre especies altamente migratorias, lo cual demanda que los diversos países con intereses en la misma, cooperen bajo el marco de un Organismo Regional de Ordenación Pesquero, que es el encargado de asegurar su conservación y buen manejo.

El problema con los organismos regionales de pesca es que no están funcionando del todo bien, principalmente porque no atienden al consejo de los científicos. Esta es precisamente la situación que hay que cambiar. La ciencia disponible es una herrramienta fundamental para guiarnos hacia la conservación de este invaluable capital natural, base para que la industria siga funcionando.

Al momento existe preocupación por la condición de ciertas poblaciones de atún. Así como el exceso de capacidad de la flota pesquera, y la huella que deja sobre los ecosistemas marinos el uso de los dispositivos de agregación de peces. De manera muy particular, inquieta el impacto sobre las poblaciones de atún aleta amarilla y atún patudo; al igual que la generación de basura marina, y la captura incidental de tiburones. Y aquí es en donde empresas comprometidas dentro la industria pueden jugar un rol fundamental, funcionando como líderes, mostrando el camino al resto, participando activamente en la solución de todos estos nudos críticos que afectan la sostenibilidad.

En nuestro país, un grupo de empresas atuneras formaron un consorcio llamado TUNACONS, el mismo que, desde el año 2015, ha venido trabajando conjuntamente con WWF Ecuador en un ambicioso proyecto de mejoramiento pesquero. Su objetivo es el de gestionar de forma sostenible este valioso recurso, mediante el diseño e implementación de planes de manejo y programas de registro de información científica, la introducción de innovación tecnológica para reducir la huella sobre el ecosistema, el diseño de programas de desarrollo de capacidades y la formación de alianzas estratégicas.

La transparencia por parte de los actores participantes del proyecto es el condicionante básico para que todo esto funcione, ya que garantiza que nadie se aproveche de las reglas del juego. A lo largo de estos años, TUNACONS ha estado a la vanguardia, promoviendo innovaciones en gestión y tecnología, mostrando un liderazgo sustancial que ha permitido alcanzar los siguientes hitos: programa de monitoreo con observadores (único en su clase) para su flota de barcos pequeños; diseño e implementación de un código de buenas prácticas de manipulación de la fauna acompañante; plan de manejo de los dispositivos de agregación de peces; plan de acción nacional para la conservación del atún.

Esto es solo una muestra de que la industria atunera al apoyar la implementación de una serie de acciones de mejora, y al comprometerse a compartir información y colaborar para garantizar una producción responsable, ayuda a que la vida marina se utilice de manera sostenible y aporta en la solución de los crecientes problemas de seguridad alimentaria que afronta una población en crecimiento. Muestra también como una acción a escala local, puede tener un impacto a nivel regional, y al mismo tiempo, puede contribuir a fortalecer la gobernanza de las pesquerías.

Finalmente, el proyecto ha servido para demostrar que la industria, al asumir el liderazgo e involucrarse para enfrentar los problemas de sostenibilidad en colaboración con gobierno y sociedad civil, ha pasado a convertirse en la fuerza detrás de la sostenibilidad. Es decir, se ha transformado en guardiana de su propio futuro. Existe un gran reto por delante, porque esta no es la visión del 100% de quienes forman la industria atunera ecuatoriana, sin embargo, es esperanzador ver cómo las empresas socias de TUNACONS, por ejemplo, han internalizado el concepto de sostenibilidad en la estructura de su negocio.

Cooperar y no confrontar rinde sus frutos, los logros parciales de este proyecto son una muestra de ello. Quisiéramos ver que el mismo inspire a otras empresas a embarcarse en el camino de la sostenibilidad. Aspiramos también que más gente esté consciente de la problemática ambiental marina y se conviertan en consumidores responsables. Un cambio hacia la producción y consumo sostenible de productos marinos, que a la vez ayude a restaurar nuestros océanos, solo es posible si combinamos esfuerzos. Encontrar ese balance entre conservación y uso humano es el reto que todos debemos enfrentar, y para conseguirlo la mejor manera de hacerlo es trabajar unidos. Ya que, ¡solo juntos es posible!
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